La fruta como alimento quemador de grasa

Las frutas constituyen aquella parte de la planta que alberga las semillas necesarias para la reproducción, y por lo tanto son ricas en nutrientes (carbohidratos o grasas). Existen varias formas de clasificar las frutas, pero para simplificar un tema que ya está resultando complicado, vamos a hablar de dos grandes grupos: las frutas frescas y los frutos secos.

Los principales nutrientes de las frutas frescas

Las frutas frescas tienen un contenido muy alto de agua y su fuente de energía son los carbohidratos (glucosa, fructosa y almidón). También son ricas en fibra, minerales y vitaminas. Dependiendo del tipo de fruta puede predominar la vitamina C (cítricas), o la vitamina A (frutas de color amarillo o anaranjado). Aunque son ricas en azúcares, si se consumen en su forma natural, el índice glicémico se verá reducido por la fibra. Este beneficio, así como las vitaminas que aportan, se pierde cuando son procesadas (trituradas, deshidratadas, etc.).

Aunque todas las frutas aportan una importante cantidad de fibra quiero referirme en especial a un carbohidrato complejo que está presente en especial en las manzanas, los melocotones y las ciruelas: la pectina . Éste constituye una fibra soluble, que es aquella forma de fibra que en presencia de agua forma un gel que arrastra las grasas y toxinas contribuyendo entre otras cosas a reducir la absorción de colesterol presente en la dieta. Como ocurre con toda la fibra, reduce la absorción de minerales y vitaminas, y su exceso puede ocasionar flatulencia y diarrea, por lo que se debe ingerir con moderación. Sin embargo, después de una comida particularmente grasa no es mala idea terminar por ejemplo, con una manzana como postre.

El coco

Otro caso particular en cuanto a sus características nutricionales es el coco. Este fruto carece de semilla, encontrándose ese lugar ocupado por agua, que es rodeada por una pulpa blanca. El agua contiene carbohidratos (glucosa, fructosa y sacarosa), algunas proteínas, vitamina C, y es rica en minerales, lo cual le confiere excelentes propiedades hidratantes. En cuanto a la pulpa, se encuentra formada por grasas saturadas, además de abundante fibra, lo cual le confiere efecto laxante, y es rica en vitamina E. Como dato curioso, la reproducción de esta planta al carecer de semilla se da a través del propio fruto: el coco verde enterrado hasta la mitad, y en condiciones ambientales apropiadas, al cabo de algunas semanas dará origen a una nueva planta.

Frutos secos para quemar grasa

Luego tenemos los frutos secos. En este grupo encontramos los frutos secos naturales, que son aquellas frutas con escasa proporción de agua y que poseen cáscara dura (nueces, almendras, avellanas, etc.), y los frutos secos industriales, que son las frutas deshidratadas (pasas, orejones, ciruelas pasas, etc.). Estos últimos son ricos en azúcares y por lo tanto representan un “reclamo3” para los picos de insulina, por lo que no es recomendable su consumo habitual. En el caso de los frutos secos naturales, su principal componente es la grasa, pero se trata de ácidos grasos insaturados, ricos en Omega 3. Su contenido calórico es alto, y eso los ha excluido de muchas dietas de adelgazar, sin embargo ya sabemos que las calorías por sí solas son engañosas. Además de las grasas, los frutos secos tienen un alto contenido en proteínas y fibra, por lo que tienen la capacidad de saciar, con la ventaja que su bajo contenido de carbohidratos los hace ideales a la hora de mantener a raya los niveles de insulina. También se podrían considerar como unos quemadores de grasa naturales, tal y como podemos apreciar en www.topquemadoresdegrasa.com. Por si fuera poco son una fuente muy valiosa de minerales (magnesio, fósforo, potasio), así como de vitamina E y complejo B. Por su alto contenido de potasio son muy recomendables para las personas que están recibiendo tratamiento con diuréticos. El detalle de los frutos secos está en la cantidad. Si los come en exceso por supuesto que el contenido calórico tendrá predominio sobre los beneficios, y redundará en forma negativa en su peso, pero una cantidad moderada al día (los que cabrían en el puño de su mano), proporcionará beneficios, sin causar aumento de peso.

Desde luego es mejor alternativa como merienda que un paquete de galletas con carbohidratos y grasas trans. Entre los frutos secos hay uno que constituye una excepción, y se trata de la castaña. Es una excepción porque su principal componente no son las grasas sino los carbohidratos complejos (almidón), aunque también contiene fibra, y es rica en minerales como hierro y potasio. Al tener menos grasa que sus pares, también su contenido calórico es menor, su índice glicémico es intermedio (60), aumentando si se usa en forma de harina. Si se consume con moderación no contribuye a generar picos de insulina. Aunque crudas aportan más vitaminas, de esa forma son poco digeribles, por lo que es más recomendable comerlas cocidas o asadas.

¿Qué debemos saber sobre los vegetales para perder peso?

El componente energético principal de los vegetales es el almidón.

En general son de bajo contenido calórico por su escasa proporción de grasas. Aquellas partes de la planta ricas en almidón (raíces, frutos y semillas), ven compensado el índice glicémico por su alto porcentaje de fibra si se consumen en su forma natural (sin ser trituradas, ni deshidratadas).

Son ricas en fibra, lo que hace que su ingesta contribuya a reducir la absorción de glucosa y grasa, permitiendo bajar el impacto de las calorías de los alimentos que acompañan. Su exceso también puede llevar a dificultar la absorción de vitaminas y minerales.

La sobre cocción puede aumentar el índice glicémico de los almidones que contienen, pero una cocción insuficiente (especialmente en el caso de las legumbres y los tubérculos), puede resultar en intoxicaciones (por la presencia de sustancias defensivas de la planta) Las frutas frescas son ricas en almidones y azúcares, pero su alto contenido de agua y fibra ayuda a reducir el índice glicémico.

Los frutos secos, que son la excepción por su composición en la que predominan las grasas y su bajo porcentaje de carbohidratos, representan una buena fuente de ácidos grasos insaturados, producen saciedad y aportan fibra, por lo que en cantidades moderadas reportan beneficios para una dieta ideal. “Los aportes principales de los alimentos de origen vegetal son los carbohidratos (almidón, sacarosa, fructosa), la fibra, así como vitaminas y minerales. Las plantas requieren almacenar energía en las raíces (almidón), los frutos y semillas (azúcares y almidón), con excepción de los frutos secos, el aguacate y el coco, que son ricos en grasas. Los tallos y hojas de las plantas son más abundantes en fibra. En función de la parte de la planta que va a ser ingerida, se pueden deducir sus componentes. La forma de preparación también influye en el índice glicémico de estos alimentos, siendo mayor en la medida en que aumenta la cocción, o si son sometidos a procesos de refinamiento o procesamiento. En el caso de las legumbres, y algunos tubérculos, el consumo crudo o con poca cocción puede resultar tóxico.”